Sesión 041 – viernes 26 de junio
En esta sesión exploraremos dos de las producciones más influyentes y exitosas de la música popular del siglo XX. Comenzaremos con Thriller (1982) y cerraremos con Bad (1987), dos álbumes que no sólo consolidaron la carrera de Michael Jackson, sino que redefinieron los estándares de producción, composición y grabación dentro de la industria musical.
Thriller (1982)
Producido por Quincy Jones y Michael Jackson, Thriller representa la culminación de una búsqueda por fusionar pop, funk, rock, R&B y elementos electrónicos con una precisión técnica extraordinaria. Grabado principalmente en los estudios Westlake de Los Ángeles, el álbum destacó por el uso pionero de múltiples capas vocales, sintetizadores analógicos y una meticulosa edición de cinta.
Entre los músicos participantes destacan el tecladista Greg Phillinganes, el bajista Louis Johnson, el baterista Jeff Porcaro y el guitarrista Steve Lukather, varios de ellos miembros o colaboradores cercanos de Toto, cuya precisión de estudio fue fundamental para el sonido del álbum.
Como invitados especiales sobresalen Paul McCartney en “The Girl Is Mine”, Eddie Van Halen con el legendario solo de guitarra en “Beat It” y el actor Vincent Price, cuya narración convirtió la canción “Thriller” en una pieza icónica de la cultura popular.
Bad (1987)
Cinco años después, Michael Jackson regresó con Bad, nuevamente bajo la producción de Quincy Jones, aunque con una participación creativa mucho más amplia del propio Jackson en la composición y dirección artística. El álbum refleja la transición hacia los sonidos digitales de finales de los años ochenta, incorporando programación avanzada de baterías, sintetizadores más agresivos y arreglos más minimalistas en comparación con la riqueza orquestal de Thriller.
La base instrumental volvió a contar con músicos de primer nivel como Greg Phillinganes, John Robinson, Steve Lukather y el bajista Nathan East. La ingeniería de sonido estuvo a cargo, una vez más, del reconocido Bruce Swedien, responsable de gran parte del característico espacio, profundidad y claridad presentes en las grabaciones de Jackson.
Entre las colaboraciones más destacadas se encuentra el dueto con Stevie Wonder en “Just Good Friends”. Originalmente se contempló una colaboración con Prince para la canción “Bad”, aunque nunca llegó a concretarse.
Esta sesión propone escuchar cómo Michael Jackson pasó de perfeccionar la fórmula del pop moderno en Thriller a tomar control creativo de su sonido en Bad, construyendo dos obras que continúan siendo referencia obligada para músicos, productores e ingenieros de sonido más de cuatro décadas después de su lanzamiento.


